sábado, 13 de diciembre de 2014

UNA ISLA EN UTOPÍA.

La literatura siempre ha sido vía de escape para aquellos que no se conforman con su naturaleza mortal. Refugio de quienes anhelan conocer el futuro que no vivirán. A lo largo de la historia han sido muchos los autores que han tratado de describir en sus obras el mundo del futuro. La lectura posterior de las mismas nos arranca, en ocasiones, sonrisas de condescendencia. Otras veces, nos invita a una reflexión sobre el futuro de la sociedad. Esto último ocurre cuando nos enfrentamos a dos novelas de Aldous Huxley; Un mundo feliz y La isla.
Aunque consideradas como opuestas (más adelante se verá el porqué), tienen, no obstante, un punto en común: el fin de la sociedad a partir de la desaparición de su base, la familia. Según Huxley, en el futuro no existirá una familia tal como hoy la conocemos. En el mundo feliz los hombres son creados en laboratorios y la palabra madre considerada obscena. En la isla de Pali la inseminación artificial, como método para evitar enfermedades hereditarias, o por pura diversión, está a la orden del día; la palabra madre es una mera función y los niños tienen multitud de hogares.
Un mundo feliz es un mundo que ha sucumbido al desarrollo tecnológico. El individuo pasa a un segundo plano, ya no importa. El desprecio a la vida se manifiesta, con toda su crueldad, en la indiferencia ante la muerte. Ésta se convierte en un pasatiempo, una excusa para copmer dulces, una diversión más.
En La isla de Pali predomina la persona. La muerte forma parte de la vida y, como tal, se ayuda a los moribundos a vivir hasta el final, a ser conscientes de sí mismos hasta el último suspiro.
Podemos preguntarnos en cuál de estas obras se acerca más Huxley a la sociedad del futuro. Tal vez la respuesta correcta sea que en ambas. El mundo feliz es el mundo de la tecnología, del progreso por el progreso y del consumo desmedido. Es también el mundo del hombre alienado y la desaparición del concepto del “yo” como algo único e irrepetible. Por su parte, Pali es el refugio de quienes todavía creen que el hombre debe estar por encima de la técnica.
Tratar de comparar las dos obras en poco espacio se antoja tarea imposible, por lo que, aparte de lo ya señalado, daremos un par de pinceladas más contrastando a dos de los personajes: Murugan y John.
Murugan en Pali es John en la reserva. Los dos se sienten rechazados en sus lugares de origen. Pero John también se sentirá rechazado cuando visite Utopía, en tanto que Murugan ayudará a su idolatrado Dipa a invadir Pali.
Ambas novelas coinciden en el desolador final. Un final que no deja lugar a la esperanza. John se encuentra en Un mundo feliz que le hace desdichado. La isla es ocupada por quienes quieren hacer de ella una sociedad de consumo. Un mundo feliz invade La isla de Pali.



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