En la
obra de Dostoievski Los hermanos
Karamazov, podemos leer la frase “Si Dios no existe, todo
está permitido y
el crimen se convierte en licito”
En la
obra del escritor austriaco de origen húngaro, Ödön von Horváth , Juventud sin Dios, vemos las
consecuencias de esa famosa sentencia.
Horváth,
aunque en ningún momento hace referencia a ello, nos dibuja en su libro a la
juventud nazi. Son jóvenes que se preparan para la guerra, y solo para ello
deben ser preparados. Así se lo indica en la página 51 el director al
maestro “…tenemos que educarles
moralmente para la guerra”
Todo el
libro es una búsqueda por parte de ese maestro de algo que le pueda ayudar a
comprender a sus alumnos. Unos alumnos que no solo muestran gran interés por la
guerra, sino que además se muestran racistas, llegando a odiar a su maestro
porque este escandalosamente afirme
que “también los negros son seres humanos” (pág. 48) Aunque son los padres
quienes fomentan esa actitud de los hijos, como en el caso de N, cuyo padre no
tolera las declaraciones del maestro, pues “aún no debe tener claro lo que
significa una opinión semejante acerca de los negros “(pág. 50) y cuya madre
escribirá a su hijo una carta que es todo un homenaje a la hipocresía.
El maestro
no solo se granjea la enemistad de sus alumnos por sus declaraciones, sino que
su actitud pasiva y, en ocasiones, cobarde, le hará acreedor del desprecio del
lector. Lector que asiste al desarrollo de la trama desde el punto de vista de
este maestro, de quien apenas se conocerán un par de datos; a saber, que es
joven y que viene de un hogar infeliz, aunque de esto último se tarde en dar
cuenta. Solo cuando abandoné su actitud cobarde y se decida a contar la verdad,
encontrará lo que busca. No logrará entender a la juventud de su época, pero sí
se dará cuenta de que no todo está perdido, de que aún quedan jóvenes
dispuestos a rebelarse contra el orden establecido y a luchar por sus ideas.
Horváth
huye del estilo ampuloso a la hora de contar la historia. La brevedad de las
frases es la nota dominante, así como la carencia de datos sobre los
personajes. Los alumnos son designados con la inicial de su apellido, tal vez
para resaltar la perdida de la individualidad.
En
definitiva, nos encontramos ante una obra que mantiene en todo momento el
interés del lector, con un estilo muy cuidado a pesar de la aparente sencillez
de su lenguaje y con un desenlace que no deja indiferente.
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