sábado, 13 de diciembre de 2014

JUVENTUD SIN DIOS (ÖDÖN VON HORVÁTH)


En la obra de Dostoievski Los hermanos Karamazov, podemos leer la frase “Si Dios no existe, todo
está permitido y el crimen se convierte en licito”

En la obra del escritor austriaco de origen húngaro, Ödön von Horváth , Juventud sin Dios, vemos las consecuencias de esa famosa sentencia.
Horváth, aunque en ningún momento hace referencia a ello, nos dibuja en su libro a la juventud nazi. Son jóvenes que se preparan para la guerra, y solo para ello deben ser preparados. Así se lo indica en la página 51 el director al maestro  “…tenemos que educarles moralmente para la guerra”
Todo el libro es una búsqueda por parte de ese maestro de algo que le pueda ayudar a comprender a sus alumnos. Unos alumnos que no solo muestran gran interés por la guerra, sino que además se muestran racistas, llegando a odiar a su maestro porque este escandalosamente afirme que “también los negros son seres humanos” (pág. 48) Aunque son los padres quienes fomentan esa actitud de los hijos, como en el caso de N, cuyo padre no tolera las declaraciones del maestro, pues “aún no debe tener claro lo que significa una opinión semejante acerca de los negros “(pág. 50) y cuya madre escribirá a su hijo una carta que es todo un homenaje a la hipocresía.
El maestro no solo se granjea la enemistad de sus alumnos por sus declaraciones, sino que su actitud pasiva y, en ocasiones, cobarde, le hará acreedor del desprecio del lector. Lector que asiste al desarrollo de la trama desde el punto de vista de este maestro, de quien apenas se conocerán un par de datos; a saber, que es joven y que viene de un hogar infeliz, aunque de esto último se tarde en dar cuenta. Solo cuando abandoné su actitud cobarde y se decida a contar la verdad, encontrará lo que busca. No logrará entender a la juventud de su época, pero sí se dará cuenta de que no todo está perdido, de que aún quedan jóvenes dispuestos a rebelarse contra el orden establecido y a luchar por sus ideas.
Horváth huye del estilo ampuloso a la hora de contar la historia. La brevedad de las frases es la nota dominante, así como la carencia de datos sobre los personajes. Los alumnos son designados con la inicial de su apellido, tal vez para resaltar la perdida de la individualidad.
En definitiva, nos encontramos ante una obra que mantiene en todo momento el interés del lector, con un estilo muy cuidado a pesar de la aparente sencillez de su lenguaje y con un desenlace que no deja indiferente.

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