se convierten en la comidilla de la ciudad o, sencillamente, se les hace el vacío.
Misaíl Poloznez, tras ser despedido de su nuevo trabajo, donde pasaba la mayor parte del tiempo sin hacer absolutamente nada (pág. 24), busca realizar un trabajo que sea productivo; es decir, un trabajo físico. Pero su padre, el arquitecto de la ciudad, se opone a ello porque teme que se convierta en la comidilla de toda la ciudad (pág.21)
A pesar de las reticencias paternas, Misaíl acabará trabajando con Redka, un pintor de brocha gorda que se hace llamar contratista de obras de pintura (pág. 31), aunque esta definición haga gracia al principio, al final se verá lo acertada de la misma.
Misaíl encuentra apoyo en tres mujeres: su hermana Cleopatra, joven fea y acomplejada a causa de un padre autoritario; Aniuta Blagovo, quien secretamente está enamorada de él, pero para quien los prejuicios sociales son una barrera insalvable y, por último, María Viktoronova, la hija del ingeniero, la cual encontrará interesante el modo de vida del protagonista.
Si consideramos el salto temporal existente entre el último capítulo y los anteriores (en el que la censura tuvo bastante que ver) nos damos cuenta de que, en realidad, asistimos al proceso de adaptación de toda una ciudad. Las reacciones hostiles …me echaban como por descuido algo encima…(pág.54) se convierten en tranquila indiferencia ya se han acostumbrado a que sea un trabajador (pág.152)
El autor hace una crítica de la sociedad de su tiempo a través de las venturas y desventuras de su protagonista. Así, encontramos una sociedad hipócrita, reflejado en las vecinas de los Poloznez, de un aperturismo un tanto limitado, o el ingeniero, quien al principio ve con buenos ojos la decisión de Misaíl, pero que acabará, al igual que su hija, pero por motivos distintos, cansándose de su actitud.

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